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Más de 326.000 venezolanos han cruzado la selva del Darién en 2023

Hasta el pasado 20 de diciembre de 2023, 326.589 venezolanos habían cruzado la selva del Darién para llegar a Panamá, de acuerdo con cifras de las autoridades de ese país recogidas por la Agencia EFE.

Ese número representa 63,5 % de los migrantes (513.782) que durante 2024 atravesaron el lugar, una jungla que comunica el itsmo con Suramérica y que está dominada por grupos armados que se han diseminado en distintos puntos del trayecto.

Ese medio millón de migrantes en el Darién es un número histórico para Panamá. Los otros migrantes que más han cruzado la selva provienen de Ecuador (56.328) y Haití (45.628).

En ese aumento, que duplicó al de 2022, hubo también un incremento de menores de edad en la selva. “Han pasado más de 100.000 niños, niñas y adolescentes, de ellos el 50 % son menores de 5 años”, dijo a EFE la experta basada en género del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Johana Tejada López.

La crisis migratoria comenzó a ser noticia en 2022. Ese año, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reportaron que cada vez más personas recorrían el Tapón del Darién en busca de seguridad y estabilidad y muchas eran venezolanas.

La presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola), Carolina Jiménez, dijo en junio de este año que al mes unos 22.000 venezolanos cruzan la selva del Darién a diario.

Ya en julio, Panamá informó que 400 personas habían cruzado la selva en los primeros siete meses de 2023.

La llegada masiva de migrantes ha obligado a los entes humanitarios a reforzar sus proyectos en Darién tras un 2022 que también registró la cifra récord en su momento de 248 mil personas en tránsito.

“Hemos trabajado de manera interagencial en lo que llamamos una ‘construcción de escenario’ para reorganizarnos y mejorar nuestras intervenciones en función de este crecimiento”, explicó la delegada de migración basada en Darién de la Federación Internacional de la Cruz Roja (IFRC, por sus siglas en inglés), Verónica Martínez.

Los migrantes llegan primero a Bajo Chiquito tras cruzar la selva, donde las autoridades registran sus datos y duermen una noche. Al día siguiente bajan en canoas -pagadas por ellos mismos- por el río Turquesa hasta uno de los dos albergues existentes en Darién.

Allí, conocido por los migrantes como ‘la ONU’, hay varios organismos que ofrecen ayuda humanitaria y médica, al igual que las autoridades panameñas, que dan asistencia alimentaria en una operación única en el continente en la que el Gobierno ha invertido en los últimos años unos 70 millones de dólares, precisan datos oficiales.

Las restricciones anunciadas por varios países de tránsito, como las deportaciones de migrantes irregulares con antecedentes penales en Panamá, o por Estado Unidos, que ha puesto más trabas al acceso al asilo, no detienen el flujo migratorio.

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